TU NO ME HACES APRENDIZ, ME HACES POETA
Contigo no pongo fin a los años,
doy comienzo a mis vidas;
aquellas que dormían contigo
en algún recuerdo lejano,
extraño lugar
en el que nacías.
Ahora lo sé,
el mundo me ha demostrado
que la felicidad reside
en el corazón y en el alma
de quién te la enseña,
y yo este año
te he visto reír
con la naturalidad
con la que un niño pequeño
aprende a dar sus primeros pasos.
Me gusta cuando te quiero despacio,
cuando llega diciembre
y parece que llevaramos juntos
cuarenta años.
Querer implica fuerza de voluntad,
y contigo vivir parece
entregar cuerpo y alma
a una tierra desconocida
de la que ya conoces
los caminos.
Para mi
quererte es fácil
porque no te pienso:
te respiro,
te siento
y te vivo.
No me construyes;
empiezo a escribirme y me terminas,
pones el punto final a mi penúltima frase,
añades comas
a mis últimos versos…
Y sé que tú también me quieres
porque me calmas,
me aguardas,
te invento
y existes,
no estoy presente
y me eliges.
Porque conozco tus mañanas
y porque nos hacemos felices,
por todas esas cosas sé
que tú no me haces aprendiz,
me haces poeta.
Comentarios
Publicar un comentario