TU NO ME HACES APRENDIZ, ME HACES POETA
Contigo no pongo fin a los años, doy comienzo a mis vidas; aquellas que dormían contigo en algún recuerdo lejano, extraño lugar en el que nacías. Ahora lo sé, el mundo me ha demostrado que la felicidad reside en el corazón y en el alma de quién te la enseña, y yo este año te he visto reír con la naturalidad con la que un niño pequeño aprende a dar sus primeros pasos. Me gusta cuando te quiero despacio, cuando llega diciembre y parece que llevaramos juntos cuarenta años. Querer implica fuerza de voluntad, y contigo vivir parece entregar cuerpo y alma a una tierra desconocida de la que ya conoces los caminos. Para mi quererte es fácil porque no te pienso: te respiro, te siento y te vivo. No me construyes; empiezo a escribirme y me terminas, pones el punto final a mi penúltima frase, añades comas a mis último...