LA PAZ DE MIS ACANTILADOS
Encuentro en tus mares
demasiada agua
para tan poco naufragio,
y yo no estoy acostumbrada
a vivir con tanta calma.
Navegas siempre
en contra de mis convicciones,
despiertas mis instintos más primarios,
metes el gol por la escuadra
para que,
cuando me de cuenta,
resulte más fácil empezar
que sentir que pierdo,
inundas mis silencios,
pones el contador a cero
hasta el punto
de dejarme llevar por tu cuerpo
y no pensar demasiado en el tiempo
por andar perdida en tus números.
Nada me sabe igual
que la sal que recoge tus playas
y la tranquilidad
con la que siempre
cuido tus orillas.
Eres un mar de distancias
que pone en jaque el dolor
y las cicatrices que ahogan
cualquiera de mis inviernos,
y besarte resulta lo más parecido a los sueños
que segregan
la paz de mis acantilados…
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