LA MAGIA DE CUMPLIR AÑOS DESPUÉS DE TI
No quiero hacerme mayor
sin ti,
amor.
Igual que no quiero
despertarme cada mañana
y tener que buscarte
por cada rincón de la casa;
quiero tenerte para no encontrarte,
para salvaguardar tu olor
adherido en nuestra cama;
para mal acostumbrarme a tu cuerpo,
quiero amanecer a tu lado
todos los días
y que sea lo más parecido
a ver el sol por primera vez,
escuchar en bucle
esa canción de los Arctic Monkeys
y que no me haga falta tu recuerdo
porque te vivo,
que me sigas devolviendo la risa
cuando aparezca el dolor,
que consigas que ardan todos mis huesos
en un intento inagotable
por querer acabar con mis lágrimas,
quiero que mi vida sea gris
para que llegues tú
y me pintes el cielo de poemas.
No quiero hacerme mayor
sin ti
porque eso significaría
quitarme años
y estar todavía
más cerca de morirme.
Quiero cumplir años
para crecer contigo;
para abrazarte,
para sentirnos
piel con piel;
tú,
que estabas escrito para salvarme,
para hacer brotar esta tierra,
para hacerme ver el mundo
desde estos ojos
que hoy te miran,
y te envuelven:
quiero que entiendas
que quererte no me quita años,
me los devuelve;
y por eso cada día
me siento más joven,
que sepas
que puedo intentar cumplirme sin ti,
sí,
pero con tu aliento;
que voy a seguir soplando las velas
y voy a pedirte a ti como deseo…
y abriré los ojos,
y comprenderé entonces,
en ese preciso instante
en el que mis párpados
golpeen de nuevo tu ausencia,
que los años después de ti
no se cumplen:
se celebran.
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