POESÍA DEBE PARECERSE A ALGO ASÍ
No vengas a buscarme
si no es para llamarme amor,
amor,
que ya sabes
que hay nombres
a los que no consigo atender.
No vengas a curarte a mi del invierno
que ya sabes
que yo solo siento el frío
para sentir tu abrazo,
-y cubrirme el cuerpo
con el calor de tus brazos-.
No vengas a casa
si no es para que mi puerta
te enseñe el futuro,
ni para que aguardes sin mi
las horas tristes que te quedan
cuando no estoy
-que yo custodio todos los días
el umbral de tus sueños-.
No vengas a llorarme
si no es para entregarme tus lágrimas
y enseñarme a nadar
sobre tus aguas
-que ya sabes que me he vuelto sirena
desde que respiro tu oxígeno-,
ni vengas a mirarme
si no es para arrancarme los ojos,
ni para pegar nuestras pupilas,
ni para ahuyentar nuestros monstruos,
ni para alentar nuestras orillas.
No vengas si no es
para poner remedio a las distancias,
ni para cubrir con amor nuestras ausencias,
ni para mancillar el dolor;
no vengas si no es para escribir
“sexo” sobre mi espalda
y no sea capaz
ni de decirte que no.
No vengas
si no es para desnudarme
y pegar mi cuerpo sobre tu pecho,
para ralentizar así nuestros latidos
-que ya sabes que escucho más
cuando te busco
que callo
cuando te encuentro-,
ni vengas a mi
para llenarme la primavera de flores
-que ya sabes que siembro más
cuando estás
que cuando te echo de menos-
ni para quitarme la nieve del pelo
-que vivo congelada
desde que me acostumbraste
a vivir en el deshielo-.
No vengas a decirme
que no te quiero
porque te voy a querer
vayas donde vayas,
-que ya lo sabes,
que no te has ido
y ya te echo de menos-,
que no es que te escriba de más,
es que te lloro de menos…
porque ahora mis ojos andan
demasiado ocupados
en escribir un poema
que se asemeje a ti,
porque poesía debe parecerse a algo así
cómo a llevar tatuado tu nombre en el costado.
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