ASÍ PODRÁN DECIR QUE HE MUERTO POR LA POESÍA

 

 

Sabes igual que al silencio de una casa vacía, 

-a soledad-, 

y apareces en mi cuerpo así,

como por arte de magia

-haciendo de la magia algo inabarcable- 

para mecerme en un abrazo deshabitado 

dónde por fin me haces sentir parte de algún lugar

-ya hasta encuentro felicidad en la tristeza-.


Posas tu pecho en mi cabeza 

           -que es donde menos duele 

y más pesa- 

y de repente empiezas a llenarme 

el cuarto de monstruos, el silencio de heridas, 

la columna de mentiras edulcoradas con un poco de sal 

y la vida entonces, empequeñecida, 

realiza su papel con delicadeza 

vaciándose de mi en un delta de lágrimas…


Las noches parecen pesadillas 

con los ojos abiertos, 

-ahí entendí porque dormimos siempre 

con los ojos cerrados- 

las sábanas han decidido adherirse a mi cuerpo 

mojado, frío de tanto abandono 

para arroparme y robarme el calor 

-porque eso es lo que hace la ansiedad, 

hacernos sentir frío cuando todavía estamos ardiendo,  

pero solo los demás son capaces de hacernos ver las llamas- 

y la pena camina sobre mi vientre

construyendo pasillos de rabia 

sobre los que entierro las estaciones 

-porque la primavera no puede sobrevivir 

a tanto deshielo-. 


La tristeza es en mi saliva un alma pasajera 

que se baja del tren cuando le da la gana, 

y hace de mi lengua un poema armonioso 

-porque para escribir no se necesita la voz

si sabes encasillar bien a las palabras- 

y me deja igual que lo que la poesía le hace a los poetas

-dejarme muda- 

para acostumbrarme a abrir la boca solo cuando ella aparece 

-y tratándome de loca-. 







Ya no se si los fantasmas vienen a mi 

como un estado de ánimo 

o como un simple recuerdo 

que se clava cuando quiere en mi memoria

-hay pasados fáciles de recordar 

y sentimientos difíciles de olvidar- 

o si bien el universo me está dejando señales 

para recoger mis cosas e irme de aquí, 

-pese a que no tenga destino, ni cosas- 

de esta ciudad que me lo ha dado todo 

y yo, no he sabido devolverle nada

-y al final con nada me he quedado- 

y me ha dejado desnuda, sola y desamparada 

en un poema inacabado conmigo misma…

-qué es lo peor que me ha podido hacer-. 



Si algún día éstas palabras son recuerdo,

y el recuerdo se vuelve ausencia, 

que este poema me muestre el camino 

y estos versos me sacien la vida

-así podrán decir que he muerto por la poesía-. 

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

QUEDARNOS A CIEGAS

TU NOMBRE

YO NO TE ELIJO A TI, YO ME ELIJO CONTIGO